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Por qué el informe PISA no es una sorpresa y qué podemos hacer para mejorar

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Por Eduard Tejada*
Hace unos días se dieron a conocer los resultados del último informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA (por sus siglas en inglés: Programme for International Student Assessment) se basa en el análisis del rendimiento de estudiantes a partir de unos exámenes que se realizan cada tres años en varios países con el fin de determinar la valoración internacional de los alumnos de quince años de edad.
En el estudio correspondiente a 2015 participaron 73 países, entre los cuales está por primera vez la República Dominicana.
El informe se enfoca en tres áreas básicas de la educación. Nuestro país quedó en último lugar en competencia en ciencias y matemáticas y dentro de los últimos cinco lugares en comprensión lectora.
Esto no constituye una sorpresa porque ya sabíamos lo mal que andamos en educación y, aunque ya se está invirtiendo el 4 % del PIB desde 2013, es materialmente imposible que las mejoras se reflejen en apenas tres años. Hay que tomar en cuenta que los estudiantes evaluados entraron al sistema hace unos diez años, cuando la inversión estatal en educación era anémica.
Por mis actividades vinculadas a la literatura en el país, puedo hablar, con conocimiento de causa, del área de comprensión lectora.
Hace un tiempo un amigo mío que trabaja dentro del sistema educativo (en labores administrativas) me contaba que él acostumbra leer libros en los tiempos muertos en la oficina y uno de sus compañeros (profesor de larga data y técnico de un distrito educativo) le dijo “Muchacho, no lea tanto, que eso te daña el cerebro”. Mi reacción a lo contado por mi amigo fue llevarme las manos a la cabeza y pensar: “¡Qué barbaridad!, si más gente dentro del sistema piensa como este tipo, estamos condenados” (en realidad pensé en la palabra con j que tanto usamos, pero ustedes me entienden).
Ante un panorama tan desalentador, ¿qué podemos hacer?
Como ya les plateaba en una entrega anterior, podemos comenzar en nuestro hogares poniendo libros al alcance de los más pequeños y acostumbrándolos a leer material acorde a su edad y a sus intereses.
A nivel comunitario, los ayuntamientos, de acuerdo a la Ley del libro y bibliotecas, están obligados a poner en operación bibliotecas públicas en los municipios, lo que entiendo debe ir acompañado de actividades que animen a la lectura (creación de clubes de lectura y de talleres literarios).
A nivel macro, en el sistema educativo, urge mejorar la capacidad de los docentes, con programas de educación continuada e incentivos salariales atados a resultados.
¡Hasta la semana que viene!

*El autor es abogado, escritor y editor (epapelmache@gmail.com).

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