<
Connect with us
[sliders_pack id="119037"]

NACIONALES

La lluvia apoya la transparencia

Published

on

Por: Dinorah Garcia Romero

El 10 de julio de 2018 será recordado en la República Dominicana como un día  que reafirma la orfandad del pueblo. Ese día fue singular por la intensa lluvia, por los fuertes vientos y por las tormentas eléctricas sin control. Un cielo grisáceo y triste nos cubría a todos, pero un sector de la población sintió con más fuerza el rigor de la lluvia y el enfado de los vientos. Pero de todo esto lo más importante es que  la lluvia apoya la transparencia. Su contribución se evidencia al hacer visible la distancia existente entre los cientos de millones gastados en la remodelación del Hospital Moscoso Puello y la cantidad y diversidad de filtraciones que adornan los techos de un edificio que fue inaugurado en el mes de abril del año en curso. La lluvia caía delante, detrás y al lado de los pacientes presentes en la sala de consulta del hospital. El mismo calvario vivió el hospital San Lorenzo de Los Mina con menos de un año de inaugurado. Es más o igual de dolorosa la experiencia que vivieron los moradores de San Cristóbal. En esta ciudad, más de 10 sectores quedaron afectados por Beryl, una onda tropical que se dedicó a transparentar el déficit de gestión que afecta al país y el uso irracional de los recursos públicos.

Las aportaciones de Beryl nos suscitan interrogantes que, además de recurrentes, son angustiantes: ¿Dónde están los funcionarios que han de orientar y acompañar a los afectados? ¿Por qué continuamos marginando la previsión y acentuando el inmediatismo? ¿Por qué en nuestro país el despilfarro y el robo del dinero público no tienen consecuencias?  En medio del caos creado por la lluvia, se observaron actitudes y prácticas de solidaridad: los vecinos auxiliándose unos a otros, los jóvenes adelantándose para salvar vidas y el COE trabajando sin el apoyo complementario que las autoridades deberían ofrecer en las zonas afectadas. Cada vez que un fenómeno atmosférico penetra en territorio dominicano, tenemos que observar con impotencia la situación catastrófica que se le crea a las familias dominicanas. El mundo avanza y nosotros, en situaciones como las del 10 de julio, constatamos que el ritmo nuestro para avanzar es lento y plagado de dificultades. Hemos de trabajar con celeridad para no quedarnos atrás; para acercarnos cada vez más a políticas públicas modernizantes y aplicables; políticas que cuiden la integridad de la población, que fortalezcan la calidad de vida y la seguridad de los ciudadanos.

La República Dominicana ha de avanzar, pero esto exige una postura transformadora en los gobernantes, en los ciudadanos y en la sociedad en general.  Para que este avance sea real, la educación dominicana tiene que desempeñar un rol menos mediático y más efectivo en la conciencia y en la práctica de los diferentes actores y de las diferentes comunidades. Los problemas no se van a resolver acentuando la presencia en los medios de comunicación. Los problemas del país se resuelven enfrentándolos con la aplicación de políticas públicas efectivas. Reconocemos el valor que tienen los medios de comunicación; pero también estamos conscientes de que del anuncio y la denuncia, necesariamente hay que pasar a la acción concreta y decidida.  Los diferentes desastres que afrontamos en la dirección y organización del país nos interpelan en el ámbito personal y en el colectivo. Con una población más educada, cada ciudadano se preocupará por aportar más y lo mejor para que el país funcione adecuadamente. Si los  ciudadanos son formados con perspectiva de integralidad, la respuesta a los problemas es más pronta y efectiva. Con una sociedad constituida por ciudadanos que conocen su responsabilidad y asumen su condición de actores sociales, las autoridades del país tendrían menos ocasión de delinquir y de olvidar su compromiso como servidores de los ciudadanos que representan.

Asimismo, los ciudadanos, y no solo las autoridades, tendrían más capacidad para superar la abulia y trabajar sin tesón por un país como el nuestro que lo necesita y lo demanda. Conviene precisar que la educación no tiene ningún poder mesiánico pero es clave en los procesos transformadores. Unida a la educación, deberán alinearse todos los demás ministerios para que algunos dejen de ser fósiles sociales; y para que otros se enteren definitivamente de que su misión es servir y no servirse. La República Dominicana merece lo mejor. Nos necesita; y no debemos reservarnos nada que la potencie y la coloque en la ruta de la transformación socio-económica, político-educativa y de una espiritualidad cada vez más encarnada y liberadora.

Fuente: acento.com

Continue Reading
Click to comment

You must be logged in to post a comment Login

Leave a Reply

Tenarenses.com | Copyright © 2017 - 2026 | SDMedia, Lincoln Minaya Groups