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Tenares no merece que fuerzas externas decidan por su futuro

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Por Lincoln Minaya

Tenares.— Hay pueblos que construyen su destino a partir de la fuerza de sus instituciones, de la capacidad de organización de sus ciudadanos y de la defensa permanente de sus intereses. Tenares tiene una historia de luchas sociales, políticas y comunitarias que durante décadas fue protagonizada por hombres y mujeres que dieron la cara por su municipio. Sin embargo, con el paso de los años, aquella identidad combativa se ha ido debilitando y, con ella, la capacidad de los tenarenses para decidir sobre su propio futuro.

Durante los gobiernos de Joaquín Balaguer y en distintos momentos de los años 80 y 90, Tenares fue escenario de importantes jornadas de protesta por la democracia, las obras y mejores condiciones de vida. Aquellas luchas dejaron incluso víctimas, como Chedo Martínez, joven de La Chicharra ultimado en San Francisco de Macorís por las fuerzas represivas de los 12 años de Balaguer, así como episodios como el que dejó herida de bala a Teresa Valeriano durante una manifestación en reclamo de obras para Tenares.

Eran tiempos en los que las principales caras de las luchas sociales eran tenarenses que asumían como propia la defensa de su pueblo. Hoy, muchas de aquellas organizaciones simplemente han desaparecido.

Y aquí aparece una realidad que debería preocuparnos: Tenares, siendo uno de los principales motores económicos de la provincia Hermanas Mirabal y manejando, según estimaciones locales, una parte significativa de su actividad económica, no cuenta siquiera con una asociación de comerciantes y empresarios que represente de manera permanente los intereses del sector productivo.

Eso no es un detalle menor. Es una mala señal de organización.

Desde los años 80 hasta nuestros días hemos visto surgir y mantenerse clubes sociales como el Club de Leones, Rotary Club y Rotaract, entre otros, instituciones que han realizado sus aportes a la sociedad desde el punto de vista social, pero no así desde el ámbito reivindicativo. Pero ¿dónde está la gran asociación que reúna a los comerciantes y empresarios de Tenares para discutir sus problemas, defender sus intereses y, al mismo tiempo, asumir posiciones en favor del desarrollo integral del municipio?

No existe.

Y tampoco hay instituciones independientes y representativas que puedan levantar la voz por Tenares sin estar permeadas por intereses políticos o particulares. Por otro lado, la Asociación para el Desarrollo de Tenares, que en otros tiempos tuvo una participación más activa en la defensa de las obras que necesitaba el municipio, también ha perdido gran parte de aquella capacidad reivindicativa.

Tenares merece mucho más.

Merece instituciones que no respondan a partidos, grupos ni intereses circunstanciales. Merece organizaciones que puedan sentarse frente a cualquier Gobierno y exigir, con autoridad y sin compromisos políticos, la carretera Tenares-Hernández, soluciones definitivas a sus problemas de infraestructura y servicios públicos, así como las obras que reclama su desarrollo.

La debilidad institucional también abre las puertas para que fuerzas externas intenten incidir en la vida política y social del municipio. No se trata de rechazar a quienes desde otros lugares quieran aportar. El problema aparece cuando desde fuera se pretende decidir qué debe hacer Tenares, quién debe representarlo o cuáles intereses deben imponerse.

El llamado a huelga anunciado para este lunes 7 de septiembre vuelve a colocar ese debate sobre la mesa. Tenares no tiene una tradición reciente de recurrir a este tipo de métodos. Si existen razones para reclamar, deben ser escuchadas; pero también deben existir voces propias que determinen cuándo Tenares debe levantar su bandera en defensa de sus reivindicaciones.

Porque la pregunta sigue siendo válida: ¿quién está defendiendo permanentemente los intereses de Tenares?

Si no fortalecemos las instituciones existentes y creamos nuevas, otros terminarán ocupando ese espacio.

El padre Chelo constituye un ejemplo de lo que significa comprometerse con un pueblo. Su trabajo pastoral y comunitario, así como su participación en importantes procesos de desarrollo de Tenares, demuestran que cuando existe voluntad y amor por la comunidad es posible convertirse en un verdadero referente.

Tenares necesita recuperar ese espíritu. Necesita hombres y mujeres a quienes realmente les duela su municipio, pero también instituciones que canalicen ese sentimiento y lo conviertan en acciones concretas. Tenares merece menos debates individuales en diferentes espacios incluyendo grupos de WhatsApp. Tenares merece más integración e institucionalidad.

No se trata de cerrar las puertas a nadie. Se trata de defender un principio elemental: nadie debe decidir por Tenares sin escuchar primero a los tenarenses.

Ha llegado el momento de crear, fortalecer y recuperar las instituciones que hagan falta para que la voz de Tenares sea escuchada con respeto, independientemente de quién gobierne o de qué partido esté en el poder.

Porque Tenares no puede seguir siendo un simple escenario para intereses políticos ajenos. Tenares merece instituciones que lo representen, ciudadanos que lo defiendan y una agenda propia que coloque al municipio en el lugar que históricamente le corresponde.

Tenares debe volver a ser protagonista de su propio destino.

Foto de portada:

Fachada de como quedará la
emblemática Parroquia San Antonio de Padua de Tenares, cuya remodelación está en etapa de terminación.

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