OPINIÓN
El poder sin arraigo: el caso Limber en La Vega
Por Félix Lantigua
En política, quien alcanza un cargo relevante adquiere poder e influencia en todos los niveles; sin embargo, lo determinante no es solo el puesto, sino la capacidad de convertir ese poder en liderazgo real sin caer en prácticas indebidas.
Cuando un aspirante presidencial logra el respaldo de estos funcionarios, suele volverse imbatible en sus territorios; pero, en el caso de Limber, ocurre exactamente lo contrario.
En La Vega, figuras como Chio Jiménez, Euclides Sánchez, Ángel Estévez y Julio César Correa dejaron huellas profundas: fueron funcionarios todopoderosos y, aun fuera del cargo, conservan influencia y adeptos en medios, clubes, iglesias y en la vida social en general.
Lo de Limber admite un análisis más amplio, pero el hecho es simple: teniendo uno de los ministerios más poderosos, no dejó influencia en la vida social ni productiva de La Vega. Actuó como ministro de Barranca, no del país. Mientras los productores denunciaban quiebras, estuvo ausente de actividades deportivas, religiosas y comunitarias, y mantuvo una marcada apatía hacia los medios.
Limber se atrincheró en un pequeño grupo sin arraigo ni incidencia; hoy, ninguno puede defender una gestión que, según los reportes del nuevo ministro, fue un fracaso. Lejos de impulsar a Carolina Mejía, ese ministerio se convirtió en un lastre para sus aspiraciones, y el tiempo ya no juega a su favor.
Ningún medio en La Vega salió a defender a Limber; tampoco se difunden actividades de Carolina. No hay respaldo en lo deportivo, lo comunitario ni siquiera en lo religioso, porque no dejaron nada que agradecer. En contraste, Kelvin Cruz y Agustín Burgos —aunque este último recién llegado— sí entienden el juego: apoyan, se vinculan y asumen el cargo como lo que es, transitorio, construyendo arraigo para no salir sin pena ni gloria.
Con Limber, ni siquiera sus compañeros de partido se han solidarizado. Su sectarismo, promovido por un pequeño grupo —que persiguió a compañeros que no estaban con Carolina Mejía, cancelándolos y, a otros, humillándolos y presionándolos—, provocó que muchos celebraran su destitución. Pocas veces se ha visto tanta algarabía por la salida de un funcionario como la que generó su salida de Agricultura.

You must be logged in to post a comment Login