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Haití: ¿Cómo las bandas armadas convirtieron la capital en una ciudad fantasma?

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El pastor Samuel Lucien recuerda que la misa del pasado domingo 24 de julio, cuando cerca de 400 feligreses tomaban parte en la ceremonia en la iglesia católica Asamblea de Dios de Puerto Príncipe, la capital de Haití, transcurría con la normalidad de cualquier misa de domingo.

Hasta que, cerca del mediodía, un grupo de hombres armados y encapuchados ingresaron a la iglesia y asesinaron al inspector de policía Réginald Laleau.

El hombre, de 45 años, lideraba una unidad de policía que regularmente patrullaba un territorio controlado por una de las bandas más temidas de la ciudad, los 400 Mawozo.

«Traté de protegerme, pero eran demasiadas las balas. Nunca había presenciado algo igual en mi vida. Era como una zona de guerra», recuerda Lucien.

Después, los hombres armados abandonaron la iglesia, pero se llevaron con ellos el cuerpo de Laleau.

Ese mismo día se dio a conocer un video publicado por el líder de los 400 Mawozo junto al cadáver torturado de Laleau, en el que amenazaba a los demás miembros de la patrulla de policía.

Este es uno de los principales hechos que marcaron con sangre a Puerto Príncipe durante el mes de julio, en el que decenas de personas murieron en feroces actos de violencia cuyos principales actores han sido las bandas que controlan amplios territorios de la capital haitiana.

La BBC conversó con distintos actores de un conflicto que ha convertido a Haití en un «campo de batalla urbano».

Niños baándose.

Pie de foto,Los niños de Cité Soleil se han refugiado en una escuela después de escapar de la violencia de las bandas en su barrio

Superados en hombres y armas

Incluso antes del video explícito de los 400 Mawozo, los policías ya sabían que se habían convertido en blanco de ataque.

«Duele como tratan a la policía, cómo los están matando», señala Lionel Lazarre, jefe del sindicato de empleados de la Policía de Haití.

Superados en número y en armamento por las bandas, los agentes de policía, que ganan menos de US$100 al mes, demandan más ayuda del Estado.

«Necesitamos más apoyo y más equipamiento urgente. Y necesitamos que el gobierno lo considere como una prioridad», señala Lazarre.

Aunque a la vez Lazarre insiste en que la Policía de Haití puede resolver el grave problema de seguridad al que se enfrenta, el asesinato de Laleau es un signo claro del control que ejercen las bandas armadas en la capital del país.

Un policía haitiano hace guardia en Puerto Príncipe

Pie de foto,Los policías exigen mejores equipos para combatir las bandas armadas.

Ciudad fantasma

De acuerdo con varias organizaciones de derechos humanos, cerca de 60% de Puerto Príncipe está bajo el control de las bandas.

La ciudad, que tiene un tamaño similar al gran Los Ángeles, ha sido paralizada por una batalla de poder y territorio entre docenas de bandas.

La que alguna vez fue una urbe vibrante por las noches, ahora parece una ciudad fantasma: los negocios están cerrados y muchos residentes han abandonado distintos sectores de Puerto Príncipe para evitar los enfrentamientos.

En la periferia, grandes porcentajes de la población viven al día, sin electricidad o acceso a agua potable.

Julio sangriento

Mientras la violencia entre bandas viene en aumento desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse a manos de mercenarios, en julio de 2021, en las últimas semanas ha alcanzado niveles alarmantes.

En este gráfico se muestran los principales incidentes que ilustran el nivel de violencia al que ha llegado el país en el último mes:

BBC Map

Una ciudad asolada por la violencia

En este mapa se puede ver la lucha por el control territorial de las bandas, que intentan conseguir cada vez más poder.

Las bandas son de distintos orígenes y tienen distintas estrategias.

Por ejemplo, el G9, una alianza formada por nueve bandas, controla los principales puertos y las terminales petroleras de la ciudad, lo que le otorga un dominio absoluto sobre gran parte de la economía.

Puede que no sea la pandilla que controla la mayor parte del territorio, pero podría decirse que es la que tiene el mayor poder económico.

Dirigido por el exoficial de policía Jimmy «Barbecue» Chérizier, el G9 es conocido por secuestrar camiones que transportan mercancías y extorsionar a las empresas dueñas de los productos tomados.

Funcionarios estadounidenses señalan que «Barbecue» y el G9 estuvieron detrás de una brutal masacre en 2018, en la que al menos 71 personas fueron asesinadas en el barrio La Saline, en la capital.

La pandilla que domina la mayor franja de territorio es la 400 Mawozo.

El año pasado se hizo famosa por secuestrar a 17 misioneros norteamericanos, incluidos niños.

La influencia de 400 Mawozo tampoco se limita a la capital. Controla la carretera a la frontera de Haití con República Dominicana, así como el acceso al norte del país.

En tanto, el acceso al sur de Haití está en manos de 5 Segonn (5 Segundos), una pandilla que se ha jactado en las redes sociales de apoderarse de autobuses enteros llenos de pasajeros que salen de Puerto Príncipe.

Una comunidad en estado de shock

Desde el asesinato del inspector Laleau, no se ha celebrado ningún servicio religioso en la Asamblea de Dios.

El pastor Lucien dice que la comunidad todavía está en estado de shock.

«La gente todavía está demasiado asustada para asistir a la iglesia».

«Todo el mundo sabe los riesgos, sabe que algo podría pasar», dice. «Pero nunca imaginamos que sucedería en una iglesia, y mucho menos en nuestra iglesia».

«Creo que Haití debe y puede cambiar».

BBC Mundo

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