OPINIÓN
Ser auténticos es fácil; difícil es ser coherentes
Ser auténticos es fácil; lo difícil es sostener esa autenticidad en el tiempo sin contradecirnos.
Coherencia es hacer lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos van en la misma dirección, cuando nadie nos ve, es incómodo y no nos conviene.
Ahí es donde suele fallar todo: no por falta de verdad, sino por falta de constancia o valentía.
La autenticidad sin coherencia suena honesta, pero es inestable, mientras la coherencia sin autenticidad parece correcta, pero es vacía.
Las dos bailan juntas y no hay una sin la otra. Se exalta a las personas auténticas, pero rara vez son coherentes.
Ahí, en ese silencio sin testigos, es donde la autenticidad deja de ser discurso y la coherencia se convierte en carácter.
Porque al final no somos lo que decimos creer, sino lo que vivimos cuando nadie nos observa. Y en ese espacio íntimo —donde no hay máscaras ni aplausos— es Dios quien mira el corazón, quien conoce nuestras intenciones y quien nos llama, con paciencia y misericordia, a ser uno solo por dentro y por fuera.
Tal vez la coherencia no sea otra cosa que eso: vivir de tal manera que nuestra vida no se contradiga.
Por Evelin Peguero
@evelinpolin

You must be logged in to post a comment Login